Soto del Real

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A continuación, reproducimos íntegro un reciente artículo irónico y cómico que refleja el profundo (e incluso natural) desconocimiento de las prisiones por parte de la sociedad. Desde OPEN abogamos por una apertura de las prisiones a la sociedad y por un respeto a la enorme labor que realizan los funcionarios de prisiones en su conjunto. Creemos necesario que se conozca, sin terjiversaciones, el muy digno trabajo del interior de las cárceles. Y siempre apostaremos la finalidad resocializadora de la pena privativa de libertad.
SOTO DEL REAL
Hubo alguien que dijo una vez que “en tiempo de guerra, cualquier agujero es trinchera”. Esa expresión, casi malsonante y aplicable a un amplio abanico de situaciones (las imaginables y las no imaginables), bien podría tener encaje en esta nueva realidad televisada del “directo desde Soto del Real”, en horario de filete en la mesa y vino con casera con hijos y nietos.
Dicho de otro modo, que en estos días todo vale. Y de Soto, y de lo que no es Soto, opinamos todos.
Hace escasos días, un diario nacional de sobrada carrera periodística publicaba la existencia de un “manual carcelario para presos VIP”. Qué cosas. Imaginamos el contenido de ese supuesto manual: cómo aprender a no mezclarse con la gentuza. Qué barbaridad. Ahora resulta que, según la prensa, los folletos informativos se reparten en función del estrato social del recluso. Todos los días se aprende algo.
¿Pero es que los ricos entran en prisión? Si, y tienen internet, y celdas para ellos solos. Y se les aplica un “programa anti-suicidios” y se les quitan los cordones de los zapatos. Y hay un módulo entero de presos que se quieren matar (con unos 400 o 500 dentro). Ese módulo, por si usted no lo sabe, está totalmente vigilado como no podía ser menos. Ah, y se le pone un “preso de confianza” que lo vigila hasta cuando va al retrete. Todo eso, sepa usted. En la cárcel se mata la gente todos los días. Vamos, que se pone uno en la puerta sentado y ve entrar y salir los ataúdes como si fueran salchichas.
Aquello es muy duro, Manolo.
Pero hay más, y que no le engañen a usted. Tan duro no es. Ay, no es tan fiero el perro como lo pintan. Se decía que no sé qué director de no se qué prisión desayunaba, comía y cenaba con no sé qué folclórica, también presa. Vamos, que no dormía en su casa de milagro. Qué cosas, qué trato de favor tan terrible y qué injusto es el sistema. Uno roba y ale, a tomar churros con chocolate todos los días invitado por el contribuyente de a pie.
El caso es que ese director explicó pormenorizadamente lo infundado de aquella acusación (vaya usted a saber…). ¿Qué se le respondió? Pues que hasta le llevaba el equipaje cuando se iba de permiso. Y medio país alzando la voz contra aquel despropósito que no se qué cadena había amplificado hasta el ridículo.
Qué barbaridad y qué sistema. Así nos luce el pelo, Antonio.
Ahora quieren llevar lo penitenciario al Ministerio de Justicia. Oiga, pues es interesante. La semana pasada hubo algún político que, metido de lleno en todo esto de Soto del Real, decía incluso que en nuestras prisiones, por no sé qué sesgo ideológico, únicamente se custodiaba y se vigilaba (debió haber leído Vigilar y Castigar, de Foucault, o no). Vamos, puro fascismo. Las checas soviéticas al lado de Soto del  Real, una broma.
Hacen bien. No haber violado, uno tiene que ser consecuente, salta otro. Y entonces llega María y nos dice: ¿Pero es que hay tratamientos para los violadores? Qué barbaridad, dice mientras mira al infinito hasta que, de repente, se vuelve hacia nosotros: a esos, ¿te digo lo que les hacía yo? No, mejor no, gracias.
Y piscina. Uy, las piscinas. La de sobremesas que han inspirado. Esos ratos de después del filete y vino con casera con hijos y nietos. A esos resorts  seguro que van los ricos, los empresarios, los políticos. Esos son los que van a nadar a las piscinas. Porque las abren para ellos, con nocturnidad. Les han hecho los bañadores a medida.  En todas las prisiones hay una piscina climatizada. Todas funcionan. Te lo digo yo, que el primo de la hermana de mi cuñado, que está opositando para ser guardia de la cárcel, lo sabe bien y se lo ha estudiado (ese crío sí que es listo).
Ya te digo yo, Pepe, que en las prisiones se vive mucho mejor que en la calle. ¿Nunca te lo había dicho? No lo sé, Josefa , pero lo que yo sé (lo sé, vamos, y lo sé porque lo sé) es que le ponen una pulsera de esas que pita a la primera de cambio a presos muy pero que muy peligrosos, que los dejan en la calle cuando han cumplido un mes o dos, les regalan permisos (claro, como se nota que los que dan permisos no tienen ni hijos ni mujer ni padres) y en España sale muy barato delinquir. Que robas, dos días a la cárcel. Que matas, te caen dos años y permisos. Que violas, pues el programa ese y a los tres meses ya estás con tu mujer. Y violando como un loco por la calle.
Josefa, que este es el sistema. Que no le des más vueltas. Que en España ni las cárceles funcionan bien. Aquí la gente mata, viola, roba y asesina a sus anchas. Total…lo peor que les puede pasar es que les dejen una piscina para ellos solos. Bueno, e internet. Lo que yo te diga, que en otros tiempos otro gallo cantaría.
Y vaya si cantaría.
Ayer volvía a salir en la televisión la explanada de la cárcel con los periodistas apostados en sus cámaras, buscando la imagen del ingreso del rico que va al módulo de la piscina. O del expresidente de comunidad autónoma que sale en chándal después de haber estado en el pabellón de los suicidables, o del tesorero de turno que vuelve a ingresar y al que le deseamos que no salga en 500 años.
El que la ha hecho, que la pague.
Con suerte, o sin ella, seguro que le dan un manual de esos VIP para presos especiales…Que está todo pensado, Josefa, aunque aquí no nos enteremos de nada.
Pues eso, Soto del Real.

Written by oposicionesopen

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