Los internos de apoyo, la otra cárcel

Hoy vamos a hablar de los internos de apoyo, esos internos silenciosos que forman «la otra cárcel» y que muchas veces son el único reducto de apoyo para aquellas personas que se asoman a la posibilidad de quitarse la vida.
Son también parte de la cárcel, la cárcel a la que muchas veces la sociedad se refiere con tópicos y estereotipos más o menos peyorativos. Pero lo cierto es que, entre los delincuentes y entre toda esa población de la que recelamos, también existen personas que voluntariamente piden ayudar a aquellos que se enfrentan al universo gélido del ingreso en prisión.
Escuchamos, muchas veces, que los internos mediáticos que llenan telediarios están siendo asistidos por «internos sombra», «internos de confianza» o «internos de apoyo». Y rara vez se nos ocurre preguntarnos por su función real. Lo habitual es que nos quedemos anclados en el morbo absurdo de imaginar la cárcel de película que nos brinda el inevitable desconocimiento popular.
Los internos de apoyo no son funcionarios, ni tienen privilegios más allá de los incentivos que contempla la normativa. No son extraordinarias personas, ni héroes, ni amigos de los funcionarios. Los internos de apoyo son sencillamente una parte fundamental del programa de prevención de suicidios en prisión. La parte humana. No son responsables directos de la conducta del interno al que vigilan (salvo clara negligencia) y no están obligados a realizar la función que realizan. De ahí la valía de su comportamiento y lo meritorio de acompañar permanentemente a personas que no conocen y que, muy probablemente, no quieren tener a su lado a un desconocido que dice comprenderlos, apoyarlos y querer ayudarlos.
La entrada de este domingo no tiene mayor pretensión que la de llamar la atención sobre otro de esos elementos, a menudo desconocido, que también forma parte de la cárcel.
¿No merece la pena reforzar este tipo de comportamientos?, ¿No es esto también parte de la reeducación y reinserción social?

Written by oposicionesopen

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