Sobre vuestra capacidad

Reflexiones sobre las oposiciones a Ayudantes y Psicólogos de prisiones

Lo hablábamos el otro día en clase. Esto parece imposible muchas veces. Demasiadas veces. Y hoy queremos hablaros de esos límites que nosotros mismos nos ponemos delante del camino, a veces inconsciente e involuntariamente, pero casi siempre con un efecto devastador sobre nuestra confianza.
Ahora estamos conociendo a muchas personas dispuestas a comenzar la aventura de opositar. A Ayudantes, y a Psicólogos de prisiones. Muchos y muchas nos preguntan sobre el tiempo necesario y sobre sus capacidades. La idea de que uno no es capaz de conseguirlo revolotea permanentemente sobre las horas de estudio, como un manto espeso e invisible que nos ciega y a veces nos paraliza. Es una idea tan recurrente que, muchas veces, amenaza con debilitar nuestro convencimiento de querer ser funcionarios de prisiones. Y eso es un error. Pero es un error que todos hemos cometido. Un error humano de nuestra mente que se alimenta del cansancio y del agotamiento natural que supone opositar.
Nos gusta siempre decir que el éxito no depende de la capacidad. Charles Chaplin decía que el talento lo tiene todo el mundo. Todos somos buenos, todos somos grandes. Es cierto. Pero no todo el mundo es capaz del sacrificio, de la entrega, de la disciplina, de la persistencia. Y cuando hablamos de persistencia no nos referimos a dedicar 15 horas de estudio durante dos meses de verano recluido en una habitación. Cuando decimos persistencia nos referimos a aguantar el ritmo sostenido, constante y estable, durante muchas semanas. Muchos meses. A veces durante más de un año. Opositar es algo que le cambia la vida a uno, y la pregunta de si uno es o no capaz se responde por sí sola: todos somos capaces, pero no todo el mundo está dispuesto a opositar. Y eso es exactamente lo que marca la diferencia entre los que aprueban y los que no. Tenemos que ser claros y nunca engañar a la gente.
En esa aventura de opositar, siempre tendremos el vicio y la tentación de levantar muros: en Madrid se van a presentar más de 15.000 personas, son muy pocas plazas para los psicólogos, seguro que hay cientos de personas más preparadas que yo, cuando vea a todo el mundo allí me voy a bloquear, es imposible que me acuerde de todo esto, si ponen un examen difícil lo voy a suspender, no va a darme tiempo a repasarlo todo, etc. Y etc. Y etc. Millones de etcéteras. Todos esos etcéteras caen como pedruscos al camino socavando el firme que pisamos. Y lo único cierto es que provienen de nosotros mismos.
De absolutamente nadie más.
Podríamos rebatir todos esos etcéteras, desde el primero al último. Podría ser un ejercicio de motivación y de reestructuración. Pero no queremos hablaros de eso. No podemos perder el tiempo desmontando ideas a modo de convencimiento para quienes estáis leyendo esto.
En lo que sí creemos es en la capacidad de todos y cada uno de nuestros opositores. Y de los que no lo son. Jamás hemos dudado de que todos podéis conseguirlo. Nosotros, como preparadores, también opositamos un día. Nunca fuimos cerebros superdotados, ni recordamos el proceso como una odisea de tintes heróicos. Sencillamente, estudiamos mucho. Y como nosotros, todos aquellos que han aprobado estas y otras oposiciones. A veces queremos encontrar trucos, recetas, pócimas, secretos. Y pareciese que los que aprueban son los más listos, los llamados a la gloria. Y nada de eso es cierto. Claro que los consejos valen (nosotros mismos solemos darlos), pero que nadie se engañe: se juega como se entrena. Y nadie puede jugar bien si no ha entrenado dando lo mejor de sí.
Por ese motivo, a todos aquellos que nos han preguntado acerca de nuestra opinión sobre su capacidad, les pedimos que lean esta reflexión. Esto no va de inteligencia ni de mentes brillantes. Esto va de dejarse la piel, de luchar y no rendirse. De derribar los muros y pulverizar los etcéteras que nos limitan. Todo lo que nos frena es mentira, es todo un producto nuestro. Lo único cierto es nuestro deseo firme y claro. Nuestra determinación irrevocable.
A partir de ahí, todo es posible. Decía Henry Ford que tenemos siempre razón tanto si creemos que podemos lograrlo, como si creemos que es imposible.
Pues eso mismo.
Valentía, fuerza e ilusión. Y lo conseguiréis antes o después. Os dejamos uno de esos discursos que todo el mundo debería ver alguna vez en su vida.
Por cierto, la capacidad, por si alguien lo duda, la tenéis desde hace años.

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Written by oposicionesopen

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